En plena resaca de los gastos extra de las vacaciones y la vuelta al cole, la cuesta de septiembre puede ser para algunos mucho más empinada de lo esperado.

La inclinación extra puede venir marcada por una desagradable carta de la Agencia Tributaria: la notificación de que Hacienda le ha practicado una paralela en la declaración del IRPF, esto es, que se ha revisado su liquidación y se han detectado errores o discrepancias en los datos proporcionados. Es lo que técnicamente se denomina “propuesta de liquidación provisional”, cuyo nombre popular responde a la configuración del documento, dividido en dos columnas paralelas para mostrar en la primera la información aportada por el ciudadano y, en la segunda, la que Hacienda considera correcta.

¿Cuántos contribuyentes están afectados? Según los datos a los que ha tenido acceso EXPANSIÓN, a partir de una petición de datos al Portal de Transparencia del Gobierno, en la campaña de la renta de 2014 se remitieron 502.674 paralelas, lo que supone el 2,6% del total de liquidaciones presentadas. Se trata de un 0,6% más que en la campaña previa, si bien también en la de 2013 se elevó en una proporción casi similar el número de contribuyentes. No habrá datos de 2015 hasta que Hacienda no publique la memoria correspondiente.

Tampoco hay previsiones oficiales sobre lo que sucederá en los próximos meses. Pero el repaso a los ejercicios anteriores refleja cifras más o menos similares. En la medición por volumen total, el récord de los últimos años corresponde a 2009, cuando se realizaron casi 568.000 paralelas. En términos proporcionales, los máximos corresponden a 2006, 2007, 2008 y 2009, cuando las paralelas supusieron el 2,9% del total de las liquidaciones presentadas. En el otro lado de la balanza, el mínimo se registró en 2011, en plena crisis, con casi 469.500 paralelas, el 2,4% del total.

Quienes no recibieron notificaciones de Hacienda sobre su declaración de aquel año pueden respirar tranquilos. Aunque no demasiado, pues los ojos de la Agencia Tributaria no sólo están sobre las liquidaciones presentadas hasta el pasado mes de junio: si bien se suele realizar la pertinente revisión en un periodo de 6 meses, el Fisco cuenta con un periodo de 4 años para hacerla. Dicha revisión puede deberse a un error de cálculo, a una diferencia de criterios entre Hacienda y el contribuyente, a una discrepancia de documentos (los que aporta el ciudadano no coincide con los facilitados por terceros) o a un simple olvido.

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 70,6% de los contribuyentes cree que “poco” o “nada” probable que Hacienda haga una de estas revisiones a su declaración presentada este año. Sólo un 2,6% lo ve “muy probable” y un 9,1% lo estima “bastante” probable.

EXPANSIÓN