El tiempo del bocadillo de un empleado sigue siendo sagrado. Así lo ha estimado el Tribunal Supremo en su fallo ratificando la sentencia de la Audiencia Nacional que estimó la demanda de la Central General de Trabajadores (CGT) contra Logista por prohibir disfrutar de la pausa del bocadillo a los contratados tras 2010.Ni siquiera la firma de un nuevo convenio permite a la empresa prohibir a su plantilla disfrutar de la pausa del bocadillo.

Los nuevos empleados de Logista tenían que trabajar unas 1.700 horas al año frente a las 1.630 de los antiguos, que si les contaba como tiempo de trabajo el tiempo del bocadillo. En mayo de 2013, la Audiencia Nacional ya falló que esto “no es razonable, ni es proporcionado para justificar el trato diferenciado a los trabajadores de nueva contratación”.

Además, prosigue, la empresa “ni ha demostrado problemas económicos, ni tampoco pérdida de competitividad con empresas de la competencia y aunque los hubiera acreditado, no parece admisible, de ningún modo, que todo el sacrificio se haga recaer precisamente sobre los trabajadores de nueva contratación, siendo presumible, por otra parte, que una medida tan restringida, puesto que afecta solamente al 7% de la plantilla, sea suficiente como para alcanzar los objetivos perseguidos”.

Este texto ha sido ratificado por el Supremo, que aduce que “las dificultades económicas empresariales, posición competitiva en el mercado o introducción de la jornada flexible” esgrimidas por Logista “no justifican el trato discriminatorio para los trabajadores con contratos recientes”.
(El País, 10-12-2014)