Si bien la mayoría de comunidades incluye bonificaciones y exenciones para el traspaso de negocios, las diferencias fiscales autonómicas son relevantes en el caso de herencias de bienes particulares. Las comunidades tienen una amplia competencia en el impuesto sobre sucesiones y donaciones y pueden establecer bonificaciones de hasta el 99%.

Por ejemplo, un contribuyente de 30 años que hereda de sus padres bienes valorados en 800.000 euros abonará en impuestos 164.049 euros en Andalucía y solo 134 euros en Canarias. Son los dos extremos. En el medio se ubican el resto de comunidades autónomas. Por ejemplo, Castilla y León exige 89.168 euros y Madrid solo 1.586 euros, según un informe elaborado por el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF).

Las elevadas diferencias han generado la sensación de agravio en las comunidades que aplican una mayor carga fiscal. El PSOE o Ciudadanos han propuesto armonizar el impuesto para reducir la asimetría actual. Proponen fijar una horquilla de tipos, con un mínimo y un máximo. Así, las comunidades mantendrían la competencia sobre el impuesto, pero con límites.

Dentro de la fiscalidad patrimonial, las autonomías también tienen margen de decisión en el impuesto sobre el patrimonio. Actualmente, solo Madrid mantiene una bonificación del 100%. Ello significa que, en la práctica, los residentes fiscales en Madrid no pagan el impuesto sobre el patrimonio. Este tributo grava a las personas físicas con bienes que sumen, con carácter general, más de 700.000 euros. Algunas comunidades como Cataluña han reducido este límite a 500.000 euros, lo que significa que afecta a más contribuyentes. La vivienda habitual está exenta con un máximo de 300.000 euros.

(Cinco Días, 24-05-2016)